CONSEJOS PARA EL USO DEL FULAR

 Algunos datos útiles a tener en cuenta cuando usamos un Fular
  • Nadie nace sabiendo, siempre serán necesarios algunos intentos hasta que sepas ajustar el fular con facilidad. O sea, no abandones después de uno o dos intentos. ¡Seguro que a la tercera o cuarta te sale! Claro que lo mejor sería tener la posibilidad de hacer un cursillo con un asesor que podría enseñarte algún truco y ayudarte con sus consejos. Si no tienes esa posibilidad, quizá puedas encontrar ayuda en tu grupo de lactancia o postparto.
  • Te recomendamos que empieces a probar las técnicas delante del espejo con asistencia de tu pareja, amiga, madre... Cuatro ojos ven más que dos y al principio te sentirás más seguro/a con la ayuda de otra persona.
  • Las primeras veces o cuando pruebes una técnica nueva, hazlo cuando tu hijo esté bien descansado, cambiado y comido y cuando tú también estés de buen humor. Si uno de los dos no tiene ganas, todo se complica.
  • Si al principio estás inseguro/a, tu bebé se dará cuenta y es muy probable que se ponga a llorar. Para el bebé el fular es un elemento nuevo al que se tiene que acostumbrar poco a poco. Explícale lo que estás haciendo y que tienes que practicar un poco o canta y mécelo. ¡A veces esta técnica hace milagros!
  • Es muy importante que el fular recoja al bebé firmemente y le dé apoyo en la espalda. La espalda debe quedar ligeramente curvada hacia atrás ya que la columna vertebral de un neonato tiene esta forma por naturaleza. Se consigue con la posición “ranita” o “M”. O sea, es mejor que el fular esté un poco más firme que demasiado suelto. Verás que después de hacer algunos intentos sabrás cuando está bien anudado.
  • El anudado estará lo suficientemente firme cuando no tengas la sensación de tener que sostener el bebé con las manos. En aquellas variantes en las que lleves al bebé sentado delante de ti, la altura correcta es la que te permitirá besarle la cabecita desde arriba. Si puedes hacerlo sin dificultad, el bebé se encuentra en la posición correcta. Si el niño está demasiado bajo, el anudado del fular está demasiado flojo y el bebé te tirará hacia abajo. Si, por el contrario, el niño está demasiado arriba, te impedirá la visión y es posible que te cause problemas cervicales. Puesto que el tejido del fular sigue adaptándose ligeramente después de ajustarlo, es preferible atarlo un poco más fuerte. Así, al cabo de unos minutos, el fular se colocará perfectamente.
  • ¡Antes de soltar al bebé dentro del fular debes estar completamente seguro/a de que el niño está bien colocado y de que no podrá escurrirse fuera del fular!
  • El bebé siempre deberá estar sentado de tal forma que su cabeza y su cuerpo estén orientados hacia la persona que lo lleva. De lo contrario, la espalda del bebé no tendría un buen apoyo e incluso su columna podría curvarse hacia delante.
  • Debes observar en cualquier momento que el bebé esté sentado a horcajadas, es decir en la posición “ranita” o “M” (menos en la posición de cuna*). Así su espalda quedará arqueada ergonómicamente y se facilitará la maduración de la cadera. Por este motivo, es esencial que el fular siempre se abra de tal forma entre las piernas (de rodilla a rodilla) que el bebé quede sentado automáticamente en la posición “ranita” indicada. ¡Sin embargo, es importante que el fular no corte las corvas y que las rodillas del bebé queden como mínimo a la altura de tu ombligo! *¡En caso de displasia de caderas no deberá utilizarse la cuna porque en esta posición las piernas del niño se estiran de forma recta por lo que la cabeza femoral no puede fijarse en el hueso pélvico!
  • No abrigues demasiado al bebé porque tu cuerpo también emite calor y es más frecuente que un bebé tenga calor que frío. Confía en tu instinto y viste al bebé igual que te vistes tú misma. El fular sustituye una capa de ropa. Solamente en los más pequeños es importante cubrir la cabeza y los pies (si salen del fular) aparte. Son las partes del cuerpo que se enfrían con más rapidez. En verano es importante proteger del sol las extremidades del bebé que no están cubiertas por el fular o su ropa. En otoño y en invierno es un placer tapar al bebé con tu propia chaqueta. Así, tu bebé estará lo más cerca posible de ti y podrá gozar de tu calor. Asegúrate de que le llegue suficiente aire.
  • Aunque te sientas muy en forma después del parto, deberías empezar a llevar a tu bebé sólo unos minutos los primeros días para que tu musculatura y tu suelo pélvico se adapten poco a poco a los movimientos. Si, aun así, llegas a tener punzadas, prueba otra técnica para ejercitar otros músculos.
  • Un fular se anuda mucho mejor si la tela no está enredada sobre sí misma ya que resulta mucho más fácil ajustarla y alisarla. También deberías fijarte que al ajustar el fular no queden pliegues de tela en la espalda del bebé porque podrían molestarle.
  • Antes de probar una técnica nueva, te recomendamos leerte las instrucciones 2 o 3 veces y anudarla 1 o 2 veces sin bebé (por ejemplo con un cojín o un osito de peluche). Así, ya te habrás familiarizado un poco con la técnica y podrás concentrarte más en el bebé y el fular.
  • El fular es un medio auxiliar magnífico y muy personal que te permite llevar a tu bebé cómodamente contigo, proporcionándote flexibilidad y movilidad. Si te resulta muy difícil realizar alguno de los pasos o el fular te pellizca o aprieta, prueba tú mismo/a cómo lo puedes anudar mejor o de forma más cómoda. Porque el fular está pensado para que tanto tú como el bebé se sientan cómodos.